​¿Triunfo o maquillaje? El golpe al bolsillo del pueblo no se celebra: el cartón de huevo sube L8

​Desde la narrativa gubernamental se busca instalar la idea de que la población debe estar «agradecida» porque el incremento no fue de L20

SAN PEDRO SULA. En un intento por vestir de victoria gubernamental lo que no es más que otro golpe al presupuesto familiar, la Secretaría de Desarrollo Económico (SDE) anunció con bombos y platillos que logró «frenar» el aumento al cartón de huevo, reduciendo la pretensión inicial de L20 a un incremento de L8.
​Sin embargo, el relato oficial choca de frente con la cruda realidad de la ciudadanía: el precio del cartón de huevo vuelve a subir. Presentar una alza como un «logro» o una «reducción de L12» no es más que un malabarismo retórico que pretende maquillar una verdad incuestionable: a partir de hoy, las familias hondureñas pagarán más por uno de los alimentos más básicos e indispensables de su dieta diaria.
​El juego de la ilusión: Un aumento es un aumento
​Desde la narrativa gubernamental se busca instalar la idea de que la población debe estar «agradecida» porque el incremento no fue de L20. Esta estrategia de comunicación apela a una falsa contención: amenazar con un golpe desmedido para que la estocada final parezca un alivio. Pero en la mesa del hondureño no se comen intenciones ni «descuentos sobre incrementos hipotéticos»; se pagará L8 más por cada cartón.


​En un país donde la proyección de consumo alcanza los 214 huevos por persona al año y donde el salario mínimo se erosiona mes a mes frente a la inflación, L8 adicionales por cartón pesan significativamente en la economía popular. Sumar esta alza al costo acumulado de la canasta básica no representa un éxito de gestión, sino la incapacidad de congelar o estabilizar de forma real los precios al consumidor.
​La paliativa de Banasupro no resuelve el fondo
​Si bien la medida de mantener el cartón mediano a L95 en los puntos de la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro) intenta ofrecer un colchón, la cobertura de estas tiendas es limitada frente a la magnitud del mercado informal, ferias y pulperías donde la mayoría de la población realiza sus compras diarias. Banasupro es un aliviadero temporal, no una solución estructural para la escalada de precios.
​Las justificaciones sobre los costos de insumos importados como el maíz, la soya o el transporte son reales y conocidas en la cadena avícola, pero la respuesta institucional no puede limitarse a negociar «cuánto nos va a doler el aumento». La protección al consumidor exige políticas de fondo que estimulen la producción nacional y reduzcan la dependencia externa, no solo mesas de diálogo que validen alzas progresivas.
​El bolsillo no celebra «aumentos menores»
​Celebrar un incremento de L8 como un triunfo es distanciar la gestión pública de la realidad de los hogares. El pueblo hondureño no necesita que le expliquen por qué el golpe fue «menos fuerte de lo previsto»; necesita estabilidad real en los precios de los alimentos esenciales.
​El huevo no dejó de subir. Mientras el discurso oficial contabilice como «ahorro» lo que en realidad sigue siendo una pérdida del poder adquisitivo, la ciudadanía continuará asumiendo el costo real de una canasta básica cada vez más inalcanzable.

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