Verónica y su refrescante agua de coco
en la histórica Fortaleza de Omoa
Esta mujer originaria de Chachaguala invita a todos los hondureños a conocer
este histórico monumento colonial

Omoa.- En el caminito de piedras, bajo un frondoso guanacaste y el sol imponente que custodia la histórica Fortaleza de San Fernando de Omoa, la calidez caribeña no solo se siente en el clima, sino en la sonrisa con la que Verónica Toledo recibe a cada visitante.
Originaria de la comunidad de Chachaguala, Verónica se ha convertido en una parada obligatoria y refrescante para los turistas que llegan a recorrer la Fortaleza de San Fernando de Omoa. Con cuatro años dedicados al comercio local, ofrece mucho más que artesanías, dulces tradicionales, recuerdos y bebidas heladas: regala una muestra sincera de la hospitalidad omoence.
Además de su mesa con aretes, bisutería y pulseras de matereiales locales como la cáscara del coco, cuenta con una hielera blanca, pulcra, en cuyo interior guarda para los visitantes: sodas, agua en botellas plásticas y la más, apetecida, el agua de coco con parte de la pulpa blanca de este fruto caribeño.
Entre el ir y venir de visitantes que buscan combatir el calor con una agüita de coco bien fría, una soda o un detalle artesanal para llevar de recuerdo, Verónica comparte su alegría de estar en constante contacto con la gente. Madre de dos hijos ya mayores que continúan viviendo en Chachaguala, recuerda cómo su vida dio un giro al empezar a trabajar de manera independiente, encontrando en el turismo no solo un sustento, sino una oportunidad de convivir y dialogar con personas de otras latitudes.
"A mí me encanta estar aquí, disfrutando de esto tan bello, porque este lugar es una belleza", comenta entre risas mientras acomoda sus artesanías bajo la sombra de un frondoso árbol entre el museo y la entrada a la fortaleza.
Aunque los días más concurridos son los fines de semana, su entusiasmo no decae. Para ella, cada visitante representa la oportunidad de mostrar lo mejor de su tierra y de invitar a más personas a enamorarse de los rincones del país, como Omoa que guardan historia en cada piedra.
Antes de despedirse, Verónica extiende una invitación con el corazón abierto tanto a turistas locales como extranjeros: "Invitamos a todos los hondureños a que vengan a disfrutar de esta hermosa fortaleza y de todo lo que Omoa tiene para ofrecer".
En cada sorbo de agua de coco y en cada artesanía que se entrega en la Fortaleza de San Fernando, va un pedazo del esfuerzo, la historia y la calidez de mujeres como Verónica, quienes le dan vida y color al patrimonio de Honduras.